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geiko
geisha entrando a salon de té

Si ya viste la película Memorias de una geisha, probablemente sea lo primero en lo que pienses al leer este post. Sí, la película tiene algo de cierto el como eran las geishas anteriormente, pero eso ha ido cambiando con el paso de los años. Antes, eran más las mujeres que elegían este trabajo para su vida o eran obligadas a ello. Cuando Japón estaba pasando por una enorme crisis económica, muchas familias decidían vender sus hijas a las okiya (casas de geishas) para que tuvieran la posibilidad de crecer con mayores oportunidades o simplemente porque no podían criarlas por su cuenta.

Eso hoy no es una opción, hoy las mujeres japonesas pueden elegir libremente si quieren pertenecer o no a una casa de geishas. La vida para llegar a ser una de ellas no es nada de fácil. Deben mantener ciertos estándares de belleza y esforzarse muchos años para llegar a ser importante en el mundo que las rodea. Las chicas deben tomar la decisión de entrar a una casa de geishas desde que son adolescentes, ya que la edad es un factor importante para empezar a aprender y para ser valorada en el entorno. Una vez tomada la decisión, las familias deben aprobarlo o no.

Muchas familias sienten orgullo de tener una hija geisha o se mantiene la tradición por generaciones y generaciones donde la abuela fue geisha, luego la mamá, la hija y así sucesivamente. Sin embargo, muchas familias prefieren que sus hijas no elijan ese oficio para su vidas debido al gran sacrificio que deben realizar o simplemente porque quieren que sus hijas tengan una vida más libre y puedan estudiar en la universidad.

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maikos caminando en gion

Para llegar a ser una de ellas, las adolescentes dejan de ver a sus familias por un tiempo y deben comenzar primero limpiando la casa y atendiendo a las geishas que han alcanzado un rango mayor para luego ir, poco a poco, aprendiendo hasta llegar a ser cotizadas dentro del mundo artístico. Sin embargo, por mucho que se esfuercen, no todas llegan a ser importantes ni a alcanzar el nivel mayor de las geishas. Y para serlo, también deben renunciar a tener una vida amorosa, ya que deben cuidar la reputación de la casa a la que pertenecen y si deciden casarse más adelante porque se enamoraron de alguien, en muchos casos deben abandonar la casa y por ende su trabajo. Como es un trabajo que requiere de una cierta edad para ser cotizada y de ciertos estándares de belleza, cuando pasan cierta edad muchas deciden llevar el mando de alguna casa de geishas y preparar a las siguientes generaciones.

En nuestro paso por Japón quisimos ir recopilando algo de información sobre este oficio otrora tan popular. Nos llamaba la atención desde el saber que eran las geishas realmente, hasta detalles sobre su forma de vida, comportamiento y vestuario. Como las geishas son mujeres que trabajan en el mundo artístico, deben saber cómo comportarse en un evento, tener tema de conversación, ser educadas, algunas practican canto, baile, narración, tocan algún instrumento, inclusive algunas realizan algo de magia. Así como es caro contratar a un artista para un evento privado, contratar una geisha no es diferente, es bastante caro y no es para cualquier bolsillo. Generalmente son contratadas para entretener en algunos eventos o a reuniones de negocios.
Cuando uno está esperando a que pasen por las calles de Gion en Kioto, ves como los clientes van llegando a buscarlas en taxi a eso de las 18:00 horas. No es fácil verlas ni mucho menos obtener un buen retrato, ya que siempre caminan por las calles a paso acelerado. Caminan silenciosamente intentando pasar desapercibidas, con sus zapatos de madera y con los pies juntos y hacia dentro ya que es uno de los mayores símbolos de femineidad en Japón. De hecho, las niñas no tienen un problema en la columna vertebral o las piernas medio arqueadas de nacimiento, sino que deciden caminar y bailar así para ser más atractivas.

En Gion, las geishas salen de una casa para entrar rápidamente a otra y a penas son vistas por los turistas se tornan el foco de la atención y son perseguidas para obtener al menos un retrato. No es fácil ir a su ritmo, enfocar la cámara en sus blancos rostros, mucho menos entre tantos turistas. No se detienen ni un segundo para posar para tu foto, ni mucho menos para tener una conversación o cruzar palabras con uno. Muchas veces van acompañadas de alguna mujer quien la ayuda con su vestuario, maquillaje o llevando sus cosas a los eventos. Las geishas generan una especie de hermandad  con sus aprendices la cual se inicia a través de un ritual guiado por la okaasan (madre) donde anuncia a los espíritus sobre la futura relación en un santuario y luego beben sake de tres copas pequeñas. En ese momento la geisha se compromete a cuidar de la hermana menor. Ella debe presentarla en las casas de té donde trabaja y a las distintas geishas y clientes para comenzar a hacer valer su nombre. La geisha o hermana mayor recibe un porcentaje de ganancia por ser la maestra de esta aprendiz. La madre de la casa de geishas es quien administra las ganancias de cada una.

geisha
geisha saliendo de la casa

Si tienes la suerte de encontrarte con una que anda de buenas o simplemente le gusta más posar para las fotos, puede que recibas una mirada a través del lente de la cámara. Yo me sentía una acosadora corriendo tras de ellas para adelantarme y poder sacar foto de sus rostros. Así lo hacen todos los turistas y no es nada agradable sentirse como un paparazzi. Es lo que ellas deben pasar cada día cuando toman la decisión de salir de sus casas.
Nosotros tuvimos la suerte de ir a Gion acompañados de un amigo japonés que nos recomendó ir poco antes de las 18:00 horas para estar listos y poder encontrarlas y sacarles fotos. Ellas salen aproximadamente a esa hora no sólo porque los clientes pasan a buscarlas después del horario de trabajo, sino que también porque en días de verano deben cuidar su recargado maquillaje y vestuario de la transpiración. Cuando pensaba en ir a ver a las geishas en Gion, me imaginaba que las iba a encontrar tal como en las películas, caminando por ahí tranquilamente, barriendo en el patio o paradas al lado de un árbol de sakura florecido en plena primavera, pero no, esa no es la realidad. Ellas cuidan mucho su imagen y son mujeres muy ocupadas. Durante el día deben participar en clases de danza, canto, etc y también enseñar a las aprendices de geisha, las cuales reciben el nombre de maiko. Las maiko se visten de una manera diferente y también su maquillaje difiere de una real geisha. Las geishas, incluso las aprendices, llevan sus caras pintadas de blanco, llegando hasta maquillar la parte trasera del cuello. Para los japoneses una de las partes más sexy de la mujer es el cuello y es por eso que las geishas utilizan el maquillaje para realzar y enmarcar esta parte del cuerpo. Su pelo siempre está recogido en un peinado que permita dejar el cuello a la vista y en este llevan algunos adornos floreados o metálicos como decoración. Generalmente no se las ve sonriendo ya que el maquillaje blanco hace con que los dientes se vean amarillos. Antiguamente algunas geishas solían pintar sus dientes negros como símbolos belleza femenina pero eso ya no es común. Van casi siempre serias o con cara de concentración y una que otra puede regalarte una pequeña sonrisa pero siempre con sus dientes ocultos.
Si vas a Gion, prepárate para encontrar muchos turistas y tener algo de paciencia para poder fotografiar a alguna.

geiko 2
geisha caminando con su ayudante

No creas que viajando por Japón vas a ver geishas por todas partes que vayas, más bien, es muy difícil verlas ya que están en un par de ciudades y una de ellas es la hermosa Kioto. Más bien, una de las cosas que hizo que Kioto me encantara es el poder ir a un barrio tan lindo como Gion y ver a estas mujeres que siguen una tradición única en el mundo, con características tan particulares y con sus vestimentas y maquillaje que no vas a ver en otra parte.
Cuando ha pasado el peak de geishas por las calles, que no son muchas, y cuando los turistas se comienzan a ir a eso de las 18:30, vas a ver cómo las calles de Gion se van vaciando y puede que veas una que otra geisha caminando sigilosamente. Es como estar en una película! Y no vas a atener que pelear un espacio con un turista para verlas.
Creo que su cuidado y distancia hacia los turistas es debido a la historia que les ha tocado vivir sobretodo relacionado con su reputación como les comenté anteriormente, que para ellas es de las cosas más importante para ser una mujer de arte. Algunos japoneses aseguran que las geishas nunca tuvieron que ver con prostitución y que siempre practicaron arte, pero algunos otros plantean que muy antiguamente, algunas vendían su virginidad al mayor postor. No se sabe verdaderamente como fue la historia, pero es seguro que hoy las geishas no tienen relación alguna con prostitución ni con el término de damas de compañía. Se cree que luego de la Segunda Guerra Mundial y con la llegada de soldados estadounidenses, muchas prostitutas usaban el nombre de geishas para parecer más exóticas y atractivas para los soldados extranjeros, pero no eran geishas realmente. Esto para el mundo de las geishas fue un golpe duro porque hasta el día de hoy deben luchar aún más con el estigma que los extranjeros le han dado a estas mujeres de arte.

Tags : backpackingJapóntipsTravellingviajes

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