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Nuestra experiencia en un templo budista (Parte 2)

Templo

El tercer día después de una movida mañana en el restaurant, tuvimos la suerte que Hozui nos invitara al templo y nos diera unas pequeñas clases de caligrafía japonesa. Nos dijo que nos sentáramos en una silla, frente a una larga mesa, nos pasó un lápiz de tinta, una hoja translúcida a cada uno y bajo de esta un sutra dedicado a Buda. Nos dio una breve explicación sobre el sutra que íbamos a escribir y nos pidió que lo escribiéramos lentamente y con mucho amor. Una vez terminamos, él tomó ambas hojas, las timbró con el timbre del templo y escribió nuestros nombres y el suyo. Nosotros los firmamos y puso ambos sutras en una bandeja metálica y fue a ofrecérselo a Buda al altar.

sutra budista
sutra budista

Ese día más tarde, Hozui nos ofreció quedarnos para las clases de danza tradicional japonesa. Las clases iban a ser con una reconocida profesora y lo mejor de todo es que recibí clases gratis, las disfruté y pude aprender al menos lo básico. Ese día como todos los otros días, nuestra amiga Yoshiko se encargó que comiéramos la mejor comida. Cocinó recetas que aprendió años atrás con su abuela como maestra.

Como todo japonés, siempre apegados a los detalles, nos tenían una hermosa bandeja llena de pequeños platos con distintos tipos de comida tradicional. Era una bandeja llena de colores y variedad. Los diseños no eran al azar, la mía tenía objetos rosados, una pequeña figura de cerámica de mujer japonesa y platos de diseños florales y la de Tiago tenía objetos celeste, un monito japonés de cerámica y un plato con diseños un poco más masculinos. Nos atendieron como los mejores anfitriones ese día. Abrimos la comida con un Itadakimas y disfrutamos de la deliciosa, única y variada comida.

Comida japonesa
Comida japonesa

Luego de comer, Ayano bajó algunos papeles con las distintas banderas para hacer algo de origami, así que aparte de caligrafía, danza, cocina, estábamos aprendiendo algo de origami. Mientras le dábamos forma a los papeles de colores, Hozui nos comenta que le gustaría que estuviéramos presentes en la misa del día siguiente a las 6:00 am. Era una tremenda oportunidad presenciar una ceremonia budista personalizada. Nos despedimos repitiendo Oyasumi nasai (buenas noches) y a dormirnos rápidamente porque al otro día nos tocaba madrugar.

Origami
Origami

Nos despertamos poco antes de las 6:00 am, con Hozui llamándonos desde la puerta. Nos levantamos con algo de emoción por estar presentes en la ceremonia. Entramos al templo, sacamos nuestros zapatos y nos dirigimos a sentarnos en unas pequeñas sillas frente al altar. Al medio y frente a nosotros estaba Hozui, con su vestimenta de monje, una túnica café con una amarra en la cintura y pies descalzos. Seguimos a Hozui con la mirada y nos vimos envuelto en sus cantos y oraciones. Fue un día maravilloso, comenzamos con una energía distinta ese día, hasta nos sentíamos mejor del resfrío. Más tarde ese día y luego de compartir un rico almuerzo, Yoshiko, Hozue y Ayano, nos llevaron de paseo al pueblo de Yoshino. Subimos un cerro lleno de vegetación y nos bajamos del auto para recorrer las calles del pequeño y pintoresco pueblo. Tenía algo de comercio, uno que otro restaurante y algunos templos. Nos llevaron a visitar un templo donde nos alentaron a que sacáramos nuestro papel para leer nuestra fortuna que mas tarde ese día traducirían para nosotros. Consistía en agitar una caja de madera y luego de moverlo, sacar por un hoyo uno de los cientos de números y el número que te salía, tenías que sacar el papel correspondiente. Prendimos unos inciensos cada uno y los dejamos como ofrenda, nos despedimos haciendo una reverencia y nos alejamos del templo.

Volvimos al templo de Hozui y como no podía ser diferente, nos tenían una cena deliciosa y la mejor compañía. Disfrutamos de risas, cariño y una larga y traducida conversa. Comimos mi plato favorito japonés, llamado shabu shabu, que consiste en poner distintos ingredientes sobre la mesa, como carne, champiñones, verduras y al centro una olla con caldo de pescado sobre una cocinilla encendida. Cada uno iba sacando un ingrediente y pasándolo por el caldo hirviendo. Una delicia! Nosotros ya estábamos con un peso en el corazón por que al día siguiente íbamos a dejar el templo y eso significaba despedirnos de nuestros amigos quienes nos habían recibido como una familia. Le pedimos a Hozui participar de nuestra última ceremonia antes de despedirnos del templo a lo que el rápidamente aceptó con mucha alegría. Al día siguiente, tal como el día anterior, nos despertamos con Hozui llamándonos desde la puerta. Nos arreglamos rápidamente y nos dirigimos hacia el templo. Sacamos nuestros zapatos y nos sentamos en las sillas frente al altar. Observamos cómo Hozui daba inicio a la ceremonia budista. Fue la ceremonia más especial que hemos presenciado y fue un regalo de parte de nuestro amigo monje hacia nosotros, de los regalos más lindos que hemos recibido. Comenzó la oración repitiendo algunas palabras a modo de canto. La ceremonia iba dedicada a nosotros, para recibir protección en nuestro viaje y espantar los malos espíritus/ demonios de nuestro corazón . Escuchamos que en algunas ocasiones repetía nuestros nombres y observamos que nuestros sutras estaban justo en frente de Buda. Hozui comenzó sentado sobre sus rodillas y con un objeto en su mano que hacia ruido de piedras chocándo entre sí. La oración comenzó a hacerse más y más fuerte, más y más alta. Hozui se paró, se acercó primero a Tiago y comenzó a hacer sonar el objeto que tenía en su mano repitiendo unas palabras con mucha fuerza, y más y más alto, con más energía. Golpeaba ese objeto de un lado a otro, rodeando a Tiago y luego a mi, repitió lo mismo, comenzó a sacar los malos espíritus de mi corazón y a pedir protección para mí. Era tal la intensidad de las oraciones y la energía de la ceremonia que sentía que entraba a un estado diferente, era como entrar en transe. Se acercó nuevamente al altar y cerró la ceremonia bajándole la intensidad a la oración. Luego tomó nuestros sutras y nos entrego estos envueltos para poder llevarlos.

Ceremonia budista
Ceremonia budista

Nos despedimos con una reverencia a Hozui agradeciéndole la ceremonia y una reverencia a Buda. Dejamos el templo con mucha emoción y una sensación única. Tomamos nuestros bolsos y nos subimos al auto con toda la familia quieres nos fueron a dejar a la estación de tren para despedirnos. La estadía en el templo fue una experiencia inolvidable y llena del cariño. Al llegar el tren nos despedimos con muchas reverencias agradeciéndonos mutuamente por los días compartidos y finalizando con un cariñoso apretón de manos. Con Tiago nos subimos al tren dejando atrás la experiencia en el templo de Yoshino.

Familia templo Yoshino
Familia templo Yoshino

Gracias Japón y gracias a la maravillosa familia quien nos recibió con mucho amor.

Tags : backpackingJapónLaTravellingviajes

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